Orgullo Político

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Caminaba por Caballito cuando divisé que en la esquina siguiente, precisamente en la esquina donde se encuentra un shopping homónimo al barrio, había una pequeña mesa emulando un stand, imagine que tenia relación con las próximas elecciones, pero me resulto sospechoso y desconcertante el packaging elegante sport de la circundante y animada concurrencia, la cual, al quedar yo a sólo escasos 10 metros, se desplegó rápida e indecorosamente hasta quedar en una doble fila, cual ineludible pasillo humano de repartidores compulsivos de panfletos partidarios.
Mis mas temidas sospechas no eran infundadas, con esas fachas de gerencia general, no se podía suponer menos que pertenecían al partido que pretende convertir la ciudad de buenos aires en una empresa... Eran al menos 20, y yo sólo una, pero muy aferrada a mis convicciones, acompasé el paso, me dije a mi misma : Sé amable si te interpelan, camine firme y sin apuro, y me encontré del otro lado de ese laberinto de hipocrecía con las manos vacías...

No siempre quedarse con las manos vacías al final del camino significa que algo malo ha sucedido.

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